Historia del Arte y Semana Santa: Obras fundamentales

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Dentro de la Historia del Arte, ya sea por encargos eclesiales o de privados a los artistas, hizo que el arte religioso apareciera como punto de inicio de muchos artistas en occidente. Por lo tanto, como historiadores del arte no se podemos estar 100% ajenos al estudio de estas obras que forman parte de la cultura y evolución del arte. A lo largo de los siglos, artistas de todas las disciplinas han mostrado interés por el arte sacro. Hoy, en Artes Libertinas nos ponemos en modo Semana Santa, que conmemora anualmente la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesús de Nazaret, relatada en la Biblia y que se celebra cada año en función de la primera luna llena de la primavera-otoño (hemisferio norte y sur respectivamente), con estas 9 obras destacadas, en este caso de la pintura y de la escultura, dedicadas a esta temática:

Entrada en Jerusalén, de Giotto

Jesús Ingresa En Jerusalén – Fresco Giotto, Capilla Scrovegni

Domingo de Ramos: Jesús, montado en un burro y escoltado por sus discípulos, es recibido por los judíos con esperanza y alegría a su llegada a Jerusalén, con ovacionado con ramas de palma y olivo. En la obra de Giotto, todas las miradas se centran en Jesús, en una escena en la que contrasta la serena figura del Mesías, que bendice a su pueblo, con las reacciones de algunos habitantes; como los que se desvisten y ofrecen su túnica como alfombra para su entrada en la ciudad, o los que se encaraman en los árboles para ver mejor.

La expulsión de los mercaderes del templo, de Giovanni Paolo Panini

La Expulsion de los mercaderes del Templo, 1724. Giovani Paolo Panini, Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid.

Cuando Jesús visita el Templo de Jerusalén, lo encuentra lleno de ganado y de cambistas de monedas. Se enfurece tanto por esa situación que hace salir al ganado y vuelca las mesas de los cambistas haciendo caer las monedas por el suelo, y los expulsa, caos total. Panini situó la acción en un espacio con columnas a la entrada del templo, un rico trabajo de perspectiva arquitectónica. Nos entrega una vista casi panorámica de la situación. Jesús, en lo alto de la escalera de acceso, destaca del entorno por el color de sus ropas, azul y rosa, junto con el halo resplandeciente alrededor de su cabeza. Al mismo tiempo, algunos mercaderes recogen apresuradamente sus objetos y huyen en distintas direcciones.

La última cena, de Leornardo Da Vinci

La última cena, Leonardo Da Vinci

Este fresco no puede faltar cuando hablamos de obras relacionadas con semana santa. Una de las pinturas murales más famosas del mundo, se encuentra en el convento dominico de Santa María de las Gracias de Milán; realizado al temple y al óleo sobre yeso. El momento que refleja, es Jueves Santo, en el momento posterior a que Jesús anuncie a los apóstoles que uno de ellos le iba a traicionar, o sea, el shock de la noticia!. Leonardo detalla las distintas reacciones de cada uno de los discípulos; algunos se asombran o se espantan, otros se levantan porque no han escuchado bien. Destaca su construcción en perspectiva, convergiendo en Jesús, en el centro, todos los puntos de fuga; además de una curiosa composición en la que aparecen los apóstoles, aislados en forma de triángulo.

La coronación de espinas, de Van Dyck


La coronación de espinas, Van Dyck

Esta escena tuvo gran difusión en las artes, siendo representado por artistas como El Bosco, Tiziano o Caravaggio, entre otros. En el caso de este expresivo óleo de Van Dyck, unos soldados judíos visten a Jesús con una túnica que simula su realeza y le fabrican una corona de espinas para coronarlo, en tono de burla, como rey de los judíos; al tiempo que un perro, a sus pies, demuestra una pose agresiva. La peculiaridad de la obra se encuentra en el anacronismo de que uno de los soldados porte una armadura de la época del pintor flamenco, este recurso pictórico se consideraba como una forma de acercar al espectador y posicionar el hecho en su época.

Cristo abrazado a la cruz, de El Greco

El Cristo abrazado a la cruz fue tema recurrente a lo largo de la carrera artística de El Greco, ya que era muy demandada por la sociedad de la Contrarreforma en Toledo. Jesús, mira al gris cielo con serenidad; mientras sujeta una cruz muy escorzada en su camino al monte Calvario el Viernes Santo. Su anatomía parece inspirada en los cánones escultóricos de Miguel Ángel, aunque el pintor modifica la anatomía alargando los brazos para adaptarlos a su propio estilo. En cuanto a los pliegues de su túnica, están modelados con luz y color muy al estilo de la escuela veneciana que tanto admiró.

Crucifixión o Corpus Hypercubus, Salvador Dalí

Crucifixión o Corpus Hypercubus. 1954, (194,3 × 123,8 cm), Salvador Dalí. Metropolitan Museum, NY

La imagen de la crucifixión ha sido retratada por los más grandes artistas, pero aquí Dalí se van en otra línea y nos deja esta joya catalogada como. En esta pintura, Dalí utilizó su teoría del “misticismo nuclear”, una fusión de catolicismo, matemáticas y ciencia, para crear esta interpretación inusual de la crucifixión de Cristo. Levitando ante un hipercubo, una forma geométrica multidimensional, el cuerpo de Cristo es sano, atlético y no muestra signos de tortura; falta la corona de espinas y los clavos. La esposa del artista, Gala, se hace pasar por una figura devocional, testigo del triunfo espiritual de Cristo sobre el daño corporal, podría ser María madre, la riqueza de los ropajes nos hace pensar en un tratamiento similar al de artistas como Zurbarán o Murillo, y parece recortada. Varios elementos oníricos de la obra surrealista anterior de Dalí aparecen en esta pintura: una figura levitando, un vasto paisaje yermo y un tablero de ajedrez. El pintor español se basó en los estudios que Juan de Herrera realizó para el Monasterio del Escorial, en su Discurso sobre la forma cúbica; restando importancia a la simbología propia de la cruz y centrándose en la figura geométrica. Además, en el fondo se puede observar la localidad de Cadaqués, lugar en que el artista pasaba sus veranos y donde hoy se encuentra la Casa Museo Salvador Dalí.

La Piedad, de Miguel Ángel

La Pietá, Miguel Angel Buonarotti, Mármol. Basílica de San Pedro, Ciudad del Vaticano.

Esta conmovedora y magnífica obra escultórica, contemplable desde cualquier ángulo, que representa el momento en el que una joven, bella y piadosa Virgen María sostiene a Cristo, ya muerto, que intencionadamente aparenta mayor edad que su madre. Ésta intención se enmarca dentro del ideal renacentista; una María Madre eternamente joven y bella. A sus 24 años (sí, 24…), fue la primera de las muchas veces que Miguel Ángel abordaría este tema iconográfico; y como la obra era tan espléndida y él era tan joven algunos dudaron de su autoría, por lo que, en un ataque de furia, grabó a cincel su nombre en la escultura, siendo su única obra firmada.

DATO CURIOSO: más que curioso, un ataque que sufrió la obra:

El 21 de mayo de 1972 (día de Pentecostés) la imagen sufrió un atentado cuando un geólogo australiano de origen húngaro, llamado Laszlo Toth, golpeó en apenas unos pocos segundos el rostro y uno de los brazos de la Virgen con un martillo en quince ocasiones, mientras gritaba ¡Yo soy Jesucristo, resucitado de entre los muertos! rápidamente fue reducido y detenido.
La estatua sufrió graves daños, sobre todo en la figura de la Virgen, rompiendo su brazo izquierdo y el codo, quedando también su nariz prácticamente destruida, así como los párpados. La restauración se inició casi de inmediato, después de un período de estudio, y se llevó a cabo mediante la reintegración de los fragmentos originales, así como una pasta hecha de pegamento y polvo de mármol. Se llevó a cabo en unos laboratorios cerca de los Museos Vaticanos, gracias a la existencia de dos réplicas en la provincia de Lampa, en Puno, Perú, y una en el cementerio de Medellín; Antioquia, Colombia. Fue posible reanudar el trabajo con fidelidad, sin alteraciones arbitrarias por parte de los especialistas del Vaticano que llegaron a Puno para fotografiar y tomar medidas de las copias y así facilitar la reconstrucción de la famosa escultura.
El autor de este atentado, reconocido enfermo mental, se mantuvo en un manicomio italiano por un año y luego regresó a Australia. Desde entonces, la Piedad está protegida por una pared de vidrio especial a prueba de balas. (Vía Wikipedia)

Santo Entierro, de Caravaggio

Santo Entierro, Caravaggio, (300 × 203 cm). Museos Vaticanos.

Ahh.. Caravaggio, un favorito de Artes Libertinas: En esta pintura barroca de gran formato (3 metros de alto por dos de ancho), Los personajes de San Juan y Nicodemo sostienen con esfuerzo el cuerpo de Jesús, y detrás de ellos se encuentran las tres Marías. Caravaggio se aleja de los modelos renacentistas al mostrar personajes abatidos y agachados, y Jesús, a diferencia de la pintura española de la época, aparece sin sangre y desplomado. Cobran importancia las diagonales trazadas desde los brazos de la mujer al fondo, que agudiza el dramatismo al gesticular mirando al cielo y abrir las manos, hasta el realista brazo caído que toca la piedra del fallecido, cuyas venas aparecen dilatadas. Caravaggio quiso representar así este mensaje de Semana Santa en el que Dios viene a la tierra y la humanidad se reconcilia con los cielos. Muy a su estilo con una riqueza insuperable.

Resurrección de Cristo, de El Tintoretto

Resurrección, Tintoretto.

Domingo de Resurrección, fin de Semana Santa por Tintoretto, en una obra gigante, de alrededor de 6 metros. En ella, un monumental Jesús resucitado, portador de la bandera de la Salvación, detalles simbólicos e iconográficos que contienen muchas de estas obras, encabeza una composición llena de fuerza. El escorzo de su figura queda reforzado por una anaranjada luz sobrenatural, que surge del sepulcro cuando cuatro ángeles levantan la gran losa de mármol que lo cerraba. Abajo, en la contrastada zona de penumbra, se encuentran los soldados, dormidos.

Como mencionamos al inicio, la temática religiosa de Semana Santa forma parte de la Historia del arte, existen muchas curiosidades y simbolismos que podemos observar en cada iglesia pequeña y perdida en algún rincón del mundo. Ya dedicaremos otra entrada en el arte colonial, en el que se mezclaron también la iconografía religiosa con la simbología de los pueblos originarios, nuevas interpretaciones y modificaciones en la representación de estos personajes religiosos.

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